Los Carrascales

Aunque el encinar-carrascal es la vegetación potencial dominante en el área de Molinos, en la actualidad la superficie ocupada por esta formación vegetal durilignosa se reduce a unos pocos enclaves, generalmente formando bosques o bosquetes más bien claros o cohabitando con pinos.

Son más frecuentes en el sector occidental del término municipal: destaca la carrasca en formaciones mixtas con pino carrasco y laricio en el Guadalopillo alto y Valdemancho, donde ocupa preferentemente las umbrías, mientras el pino es más abundante en orientaciones de solana. En áreas poco aptas para otros aprovechamientos antrópicos vegetan pequeños bosquetes como manchas residuales de lo que fué la vegetación antes de sufrir la acción perturbadora y transformadora del hombre, tal es el caso de los carrascales del barranco de Valdepuertas y de La Mezquita en el barranco de Samuel, como ejemplos significativos, a pesar de presentar una estructura muy aclarada. Por otro lado, se encuentran con frecuencia ejemplares aislados de carrasca en diversas localizaciones del término como testigos mudos de la antigua extensión del bosque esclerófilo.Generalmente Quercus rotundifolia presenta un porte arbustivo en los bosquetes que han perdurado. Sólo ocasionalmente algunos individuos más o menos aislados al borde de huertas o en las proximidades de viviendas presentan un porte arbóreo con fustes bien desarrollados; éste es el caso también de algún sesteadero para el ganado que aprovecha la sombra del encinar hueco, como ocurre puntualmente en la umbría del barranco de Santa Lucía.

En función de la composición florística y condiciones ecológicas en que vegetan, podemos diferenciar varias tipologías de carrascal en Molinos. El que presenta un área potencial más extensa es el carrascal seco mesomediterráneo, que podemos considerar como la faciación típica del Bupleuro-Quercetum rotundifoliae. Lo encontramos en El Cerro de Valdepuertas, Loma del Fito y en algunos rodales de Valdemancho. Aunque el estrato arbustivo es escaso en las formaciones menos degradadas, dado su mal estado de conservación en el caso que nos ocupa, se encuentran c~n cierta abundancia arbustos esclerófilos como la coscoja (Quercus coccifera) y el aladierno (Rhamnus alaternus), salpicando los calveros y ocupando los claros. En los rodales más densos de estos bosquetes esclerófilos vegetan algunas especies relativamente esciófilas, y, aunque poco exigentes, indicadoras de suelo forestal no labrado jamás, como son Rubia peregrina, Viola alba, y Teucrium chamaedrys, a las que se unen en áreas de media sombra Asparagus acutifolius, Leuzea conifera y Bupleurwn rigidum, entre otras.

La introgresión de Pinus halepensis, y en mucha menor medida P. nigra y P. pinaster, en este carrascal típico deriva progresivamente hacia un empobrecimiento de las especies características y hacia una mayor implantación de estas coníferas, dando lugar a formaciones mixtas de carrascal con pinos. Junto a los pinos penetran especies de carácter heliófilo, como enebro o “ginebro” (Juniperus oxycedrus), sabina negral (Juniperus phoenicea), espino negro (Rhamnus lycioídes), aliagas y especies propias del romeral, que analizaremos más adelante. Estos carrascales con pinos son muy frecuentes, alcanzando una extensión importante en el área de Valdemancho.

En algunas umbrías con suelos profundos y frescos de los barrancos de Santa Lucía y de Valdepuertas, así como en el mismo Guadalopillo (camino de los molinos de Ejulve), se localizan pequeños bosquetes representativos del carrascal húmedo, donde son frecuentes la hiedra (Hedera helix), madreselvas (Lonicera implexa y L. etrusca), gayuba (Arctostaphyllos uva-ursi), aladierno (Rhamnus alaternus), rubia (Rubia peregrino), así como evidentes influencias florísticas del quejigar, entre las que destacan Hellebo rus foetidus, Viola sp., Hepaticu nobilis, Viburnum lantana, Genista hispanica, Quercusfaginea, etc.

Aunque muy mal representado en nuestro área de estudio, podemos considerar un último tipo, correspondiente al carrascal seco supramediterráneocon la presencia frecuente de gayuba (Arctostaphyllos uva-ursi), tapizando los claros, y esporádicamente enebro común (Juniperus communis) y sabina negral (Junipe rus phoenicea). Al ganar en altitud desaparecen los elementos termófilos y en su lugar se instalan especies de significación supramediterránea de Junipero-Quercetutn rotundifoliae. Los incendios y la acción deforestadora del hombre (carboneo, leñas, roturaciones arruinaron este carrascal seco, permitiendo la penetración de algunas plantas del piso inferior, como el romero, en ubicaciones favorables, y la extensión del páramo.


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