Los Quejigares

EL QUEJIGAR

Los bosques caducifolios propiamente dichos no se encuentran representados en nuestro área de estudio, pero sí existen algunos bosquetes “caducifolios marcescentes” de quejigo (Quercu,s faginea), intermedios entre aquéllos y los mediterráneos perennifolios de carrascas, De hecho, es un árbol de hojas aún algo coriáceas y espinescentes en los bordes como los demás Quercus mediterráneos.

La diferencia está en que en el quejigo se secan las hojas en invierno y las mantiene sin desprenderse de ellas hasta la primavera, cuando saldrán las nuevas, lo que le confiere ese carácter semicaducifolio.

En nuestra área de estudio ocupa localizaciones topoclimáticas de umbría y suelos profundos y frescos, como ya indicamos al describir la serie correspondiente al Violo-Quercetoftigineae sigrnetum. Ubicados en el área de ecotonía entre el meso y supramediterráneo, aprovechan el microclirna de umbría, al pie de cantiles rocosos, y los aportes hídricos añadidos que obtienen por escorrentía superficial. Este es el caso de la masa más extensa de quejigar, situada en la umbría del Barranco de Santa Lucía, si bien se halla degradado y empobrecido en especies típicas. En el estrato arbustivo aparece con frecuencia el guillomo (Amelanchier ovalis), así como Helleborus foetidus, Rubus ulmifolius, Rosa sp.,Sorbus domestica, Prunus spinosa, Arctostaphyllos uva-ursi, Vihurnum lantana, e incluso alguna peonia (Paeonia officinalis) en ubicaciones de suelo forestal fresco.

En los pastizales vivaces de gramineas aparece Brachvpodium phoenicoides, de alto interés ganadero, acompañado en suelos algo húmedos y sombreados por Festuca sp., Knautia purpurea, Hepatica nobilis, Cephalanthera rubra, Campanula sp. y otras más. No obstante, siguen vegetando especies del carrascal, incluyendo el propio Quercus rotundUblia. Otra localización puntual, al lado mismo de la carretera, con presencia de buenos ejemplares de quejigo que aprovechan la humedad edáfica local es el propio barranco de Azeón, ya en las proximidades de su desembocadura en el Guadalopillo.Un ambiente topoclimático especial es el de las gargantas calizas húmedas originadas por el eneajamiento de la red fluvial. Las angosturas de los barrancos provocan un efecto microclimático consistente en una reducción de la amplitud térmica y un incremento de la humedad ambiental por la existencia misma del curso de agua, lo que contrasta notoriamente con el ambiente contiguo de la paramera.

Por ello, en estas localidades se desarrolla una vegetación más mesófila con introducción de muchas especies del quejigar, tales como Ononis aragonensis, JIex aquifoliuni, Cornus san guinea, Arnelanchier ovalis, Rede ro he lix, Ru bus ulmifolius, Campanula sp., etc., alternando en alguna ocasión con otras más termófilas, como Pistacea terebinthus, y con comunidades rupícolas en los paredones calizos. Un enclave intere sante se halla en el mismo valle del Guadalopillo, a la altura de la Venta del Cuerno. donde el quejigo se encuentra mezclado con otras especies mesófilas y con carrasca, adquiriendo la vegetación un carácter submediterráneo en un paraje de alto interés paisajístico.

Otros lugares con gran variedad botánica son el conocido Salto del Pozo y los estrechos del Barranco de Baticambras.

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